Con un estilo práctico y una notable capacidad para conducir las partidas hacia finales favorables, Isaías Pleci dejó su marca en el ajedrez argentino. Bicampeón nacional e integrante de tres equipos olímpicos, compitió con sencillez y la eficacia en su mejor argumento.
El tablero no siempre premia al más cerebral, también lo hace con los que proponen partidas simples, sencillas. Isaías Pleci, conocido en el ambiente como el «Tanque», construiyó una trayectoria de relieve en el ajedrez nacional con esa base.
Su camino comenzó en el Círculo de Ajedrez de Vélez Sársfield, aunque pronto pasó a defender los colores del Club Jaque Mate. En sus últimos años encontró su lugar en el Círculo de Ajedrez de Villa del Parque, donde continuó ligado a la pasión que había guiado su vida.
La consagración llegó con el título argentino de 1929, obtenido en mayo de 1930 al vencer a Roberto Grau por cuatro partidas contra dos. Pleci ratificó su jerarquía al retener la corona correspondiente a 1930, tras imponerse a Virgilio Fenoglio en enero de 1931.
Su nombre también quedó asociado a las olimpíadas de Varsovia, en 1935; Estocolmo, en 1937, y Buenos Aires, en 1939. En esta última competencia alcanzó la medalla de oro al mejor cuarto tablero, distinción que coronó una actuación memorable.
Alberto Foguelman destacó precisamente aquella virtud que distinguía su juego: saber reducir las complicaciones cuando la posición lo aconsejaba y encaminar la lucha hacia finales provechosos.
Buenos Aires lo vio partir el 27 de diciembre de 1979. Dejó títulos, memorables actuaciones internacionales y la lección de un ajedrecista que jugó con estrategia pero más con sencillez y sentido práctico.















