En Villa Gesell, Héctor Javier “Artillero” Velazco convirtió una historia de esfuerzo, golpes y gloria en una escuela abierta a todas las edades. Su gimnasio propone entrenamiento, disciplina, compañerismo y formación deportiva, con espíritu de familia.
Hay lugares donde el deporte se aprende con los guantes puestos, pero también con la memoria. El Club Deportivo, Social y Cultural Artilleros parte de una idea sencilla: que cada entrenamiento puede ser una oportunidad para crecer y superarse.
Al frente está Velazco, quien conoce de primera mano lo que significa pelear por un sueño. Nacido en Avellaneda y criado en Villa Gesell, llegó desde abajo hasta la cima del boxeo. En 2003 derrotó al húngaro András Gálfi en el Luna Park y conquistó el título mundial interino mediano de la OMB. Su carrera profesional registró 37 victorias, 16 por nocaut, nueve derrotas y un empate.
Detrás de aquella corona hubo sacrificios: trabajos, entrenamientos exigentes y kilómetros recorridos por las playas geselinas. Hoy, esa experiencia se transforma en enseñanza. Velazco transmite técnica y preparación, pero también valores: disciplina, respeto y compañerismo.
Artilleros recibe a chicos, jóvenes y adultos, tanto a quienes buscan iniciarse como a quienes quieren mejorar su condición física o entrenar competitivamente. La propuesta incluye una primera semana de prueba gratuita.
Así, entre bolsas, guantes y el eco de cada golpe, “El Artillero” vuelve a pelear. Esta vez, por algo que trasciende un campeonato: formar personas a través del deporte.















