Nació en La Plata el 30 de septiembre de 1906 y llegó a ser campeón argentino semicompleto y pesado. Su izquierda, aquella célebre “Zurda Asesina”, construyó una leyenda que alcanzó su punto más alto frente a Tommy Loughran, una de las grandes figuras del boxeo mundial.
El tiempo no consiguió derribar al recuerdo de José Domingo Carattoli, nombre y apellido que se mantienen bien alto el la historia del pugilismo nacional. Platense, boxeador por vocación y dueño de una mano izquierda que parecía salida de otra dimensión, construyó entre 1928 y 1936 una campaña de 47 combates: 36 victorias, 25 de ellas por K.O., cinco empates, cinco derrotas y una pelea sin decisión.
Pero los números, por sí solos, no alcanzan. Porque, como enseña la historia del ring, detrás de cada récord están los nombres. Y Carattoli los enfrentó casi todos.
En 1933, Pedro Mancieri conoció de cerca la potencia de aquella “Zurda Asesina”. Una sola izquierda en el tercer round bastó para enviarlo a la lona y dejarlo inconsciente durante varios minutos. Fue la postal de un poder que también padecieron Víctor Avendaño, Vicente Olivieri, José Concha, Guillermo Silva e Isidoro Gastañaga.
Y también Tommy Loughran. El 6 de octubre de 1934, Buenos Aires asistió a un combate extraordinario. Frente a uno de los grandes maestros del semipesado mundial, Carattoli dejó de ser una figura del pasado para convertirse en protagonista de la historia: doce rounds y una victoria por decisión unánime.
Mas tarde la revancha, el empate y la fractura de aquella mano prodigiosa. Otra lesión, ante José Martínez Valero, terminaría empujándolo al retiro. Partió en diciembre de 1973, pero su nombre quedó allí, entre los grandes. Porque algunas zurdas dejan de pegar, pero nunca dejan de sonar.















