El podio de Austin, con Antonelli en lo más alto, escoltado por Leclerc y Verstappen. Al italiano le faltan sumar sólo dos puntos para gritar campeón, y faltan correrse al menos cinco grandes premios.
El notable Andrea Kimi Antonelli no falló y con una soberbia estrategia de su equipo Mercedes Benz, ganó el Gran Premio de los Estados Unidos de la Fórmula 1, que se corrió en el autódromo de Austin, Texas. El italiano necesita, en las cinco fechas que restan para terminar el mundial, apenas dos puntos (un noveno puesto) para ser el tercer piloto peninsular en consagrarse como campeón de la F1, por lo que es prácticamente imposible que se le escape la corona. Ayer, fue escoltado por Charles Leclerc (Ferrari) y Max Verstappen (Red Bull Ford), que poco pudieron hacer para que el joven de 20 años se encaminara a su noveno éxito en el año. Tanta es la diferencia que Antonelli suma 365 unidades y aventaja a su compañero por 123 puntos, cuando habrá por disputarse sólo 125. Tercero se ubica Lewis Hamilton (Ferrari), a 124 unidades, y ya sin chances, aritméticas se entiende, se posicionan Verstappen y Leclerc.
Quien tuvo una carrera para el olvido fue Franco Colapinto, quien tras partir 21° y penúltimo, por penalizar 10 lugares por cambios de piezas en su Alpine Mercedes, si bien avanzó unos pocos puestos, un toque con el inglés Arvid Lindblad (Racing Bull) en el giro 27° cuando peleaban la 16ª posición, dañó varias partes de su monoplaza y el equipo lo llamó a boxes, para abandonar y preservarlo. Es que el mundial continuará la semana próxima, cuando se corra el GP de la Ciudad de México, en el autódromo hermanos Rodríguez. Allí, si no sucede nada raro, Antonelli debería coronarse, para emular a Giuseppe Fariña (1951) y Alberto Ascari (1952 y 1953), los únicos campeones mundiales italianos y así romper una sequía de 63 años sin conquistas entre pilotos de esa nacionalidad.
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